
Segundo mínimo desde 1974: Menos incendios forestales en las Baleares — y lo que eso significa para Mallorca
En 2025 las Baleares registraron solo 82 incendios forestales y alrededor de 17 hectáreas afectadas, el segundo mejor dato desde 1974. En Mallorca se contabilizaron 39 incendios. Por qué las cifras son fiables y qué sigue siendo importante.
Segundo mínimo desde 1974: Menos incendios forestales en las Baleares — y lo que eso significa para Mallorca
Segundo mínimo desde 1974: Menos incendios forestales en las Baleares — y lo que eso significa para Mallorca
82 incendios, alrededor de 17 hectáreas afectadas — una noticia que huele a brisa marina
El Gobierno de las Baleares ha confirmado: en 2025 se registraron en las islas un total de 82 incendios forestales, afectando algo más de 17 hectáreas. Es el segundo mejor dato desde el inicio de los registros en 1974. En Mallorca se contaron 39 incendios y en Ibiza 26. Estas cifras pueden sonar frías, pero traen consigo cierto alivio —como una bocanada de viento fresco en un día caluroso en el Passeig del Born.
Si uno pasea una mañana de invierno por Palma, escucha los ruidos habituales: furgonetas, gaviotas, el crujir de las hojas de los castaños. A eso se suma algo que quizá se aprecia aún más cuando los bosques de la Tramuntana están delante: el olor a pino y tierra húmeda. Las cifras del año pasado son, por tanto, algo más que estadísticas. Son una pequeña bocanada de oxígeno para todos: para los agricultores de Llucmajor, para los senderistas en la Cala Tuent y para los viticultores del Pla de Mallorca.
El Govern balear atribuye el balance tranquilo a la prevención, a una mejor coordinación y a la intervención rápida. Tiene sentido: si los centros de mando avisan antes, los helicópteros trabajan de forma más dirigida y se mantienen las vías despejadas, se quema menos superficie. Los vecinos suelen notar primero estas medidas: menos sobrevuelos ruidosos, menos cortes de carretera y menos olor a resina quemada por la noche.
Pero dar la alarma por pasada no significa bajar la guardia. Una mirada a los últimos veranos calurosos muestra lo rápido que un fuego pequeño puede convertirse en desastre (véase la subida a la Alerta 4 en las Baleares). En Mallorca, los caminos estrechos de la Tramuntana, los densos pinares y las fincas dispersas son un reto para los equipos de extinción. El buen resultado de 2025 tiene mucho que ver con el esfuerzo humano —desde profesionales hasta grupos voluntarios— y con pequeños detalles del día a día: accesos limpios, setos ordenados y vecinos atentos.
¿Qué deberíamos hacer como comunidad insular ahora? Primero: mantener la prevención. Eso significa no encender fuegos al aire libre de forma descontrolada, evitar fumar cerca de zonas forestales en meses secos y usar barbacoas solo en lugares permitidos y limpios, respetando el fin de la temporada de incendios forestales cuando proceda. Segundo: mantener caminos y accesos despejados. Un vehículo de emergencia necesita a menudo solo unos minutos para llegar a un foco, minutos que deciden la extensión del incendio. Tercero: avisar con atención. Una llamada rápida a los servicios de emergencia puede producir más efecto que una publicación en redes sociales, sobre todo en situaciones en que se ha declarado la máxima alerta.
La tecnología también ayuda: datos meteorológicos de la AEMET, drones para obtener imágenes de situación y comunicaciones modernas entre municipios reducen los tiempos de reacción. Al mismo tiempo, el balance demuestra que el trabajo clásico sobre el terreno cuenta: formación para trabajadores municipales, mantenimiento regular de cortafuegos y planes claros de evacuación. Municipios como Andratx o Sóller lo notan cuando los caminos rurales están más limpios y los puntos de agua para extinción son accesibles.
Un efecto positivo difícil de medir en gráficos es la normalidad que vuelve. Cuando en primavera las clases vuelven a hacer excursiones por la naturaleza, los pescadores en el puerto de Portixol toman su café temprano y los viticultores en la Plaça de Sa Sinia discuten la poda, eso es una buena señal. Proteger nuestro paisaje es también proteger el turismo y las tradiciones locales, y recordar que a veces los incendios dejan rastros de fuego hasta Mallorca que afectan la calidad del aire.
Perspectiva: El buen balance de 2025 es una oportunidad para consolidar y mejorar lo logrado. Cuidado, información y tecnología deben ir de la mano. Así Mallorca seguirá siendo un lugar donde, al levantarse por la mañana, se perciba primero el aroma de las pinos y no el del humo.
Leído, investigado y reinterpretado para ti: Fuente
Noticias similares

Palma lleva la Cabalgata 2026 a la calle: artesanía, luz y 22 carrozas
La ciudad de Palma ha presentado el programa del desfile de los Reyes Magos del 5 de enero. La novedad es un concepto ar...

Cadena de multas frente a Son Espases: cuando los pacientes están más cerca de la multa que del consultorio
Alrededor del Hospital Universitario Son Espases se acumulan multas para pacientes y acompañantes que aparcan. ¿Quién as...

Maleta provoca alarma: lo que el incidente en el aeropuerto de Palma revela sobre nuestra cultura de seguridad
Una maleta olvidada por la tarde activó el protocolo antiterrorista en el aeropuerto de Palma. Por qué ocurren escenas a...

Alegría de Año Nuevo hasta entrada la noche: gran celebración en el puerto de Port d'Andratx
El día de Año Nuevo el paseo del puerto de Port d'Andratx se transformó en una colorida fiesta callejera: DJs, una violi...

Prueba de valor junto al mar: los baños de Año Nuevo en Mallorca se vuelven una tradición de la isla
El 1 de enero muchos mallorquines y visitantes volvieron a acudir a las playas para comenzar el año con un salto al mar....
Más para descubrir
Descubre más contenido interesante

Descubre las mejores playas y calas de Mallorca con SUP y esnórquel

Taller de cocina española en Mallorca
